Y me desperté el sábado con un dolor espantoso en mis piernas, mi boca sedienta y mi garganta adolorida, mi cabello un poco despeinado oliendo a cigarrillo. Estaba arropada con una cortina blanca, la almohada se había caído al piso y en el resto de mi cuarto se encontraban regados el pantalón, los zapatos y la blusa que había usado anoche anterior.
El caos, desorden y malos olores reinaban en mi recámara, así como en el pasillo, en la cocina y en el resto de mi casa. Estaba sola, toda mi familia se había ido de viaje.
Con el dolor clavado fuertemente en mis piernas caminé hasta la cocina por un vaso de agua y por un café; una nota en el refrigerador decía “Te encargo a la Betsy” y yo olvidé hacerlo. Comencé a observar la casa y con un carajo, estaba hecha un asco, al igual que yo, al igual que mi carro...
Si pudiera transmitir los olores que se percibían; la cocina olería a calabazas con queso en estado de putrefacción que reposaban en el fregadero, a un bote de basura lleno de pollo con elote y a un huevo con salchichas de tres días. A cuatro tazas de café sin lavar y a un litro de leche caducado que se hacía presente cada que se abría el refrigerador. Repulsivo.
Si pudiera transmitir los olores que se percibían; mi recámara olería a ropa sucia con una fuerte aroma a sudor. Olería a dos tazas más de café sin lavar y a un plato de cereal sin terminar. Asqueroso.
Si pudiera transmitir los olores que se percibían; mi carro olía a un barato aromatizante de esencia de Jazmín intentado aplacar la pestilencia de un bote de jugo de naranja y al plato del almuerzo de un día anterior, caduco, acedo y sumamente apestoso que se había quedado adentro y que impregnó todos y cada uno de los rincones de mi carro. Horriblemente hediondo y difícil de soportar. Inmundo.
Si pudiera transmitir los olores que se percibían en mi persona, los poros de mi cuerpo aun transpiraban todo lo que bebí la noche anterior, mis manos, brazos y piernas olían a todos los empujones y lujuria reprimida que recibí por parte de una bola de calenturientos ebrios que bailaban al ritmo de “Comfortably Numb” una especie de reggetometal-new age. Olería a esencia de Omar, que me transmitió en cada uno de sus abrazos mientras intentaba explicarme sus teorías de los erizos y el amor. También olería a las manos de todos los que se han sentado y tocado esa mesa. Olería a los abrazos que di, a los abrazos que recibí. Nauseabundo.
Si pudiera transmitir los olores que se percibían esa noche, en la que no festejamos el 15 de Septiembre, en la que no dimos el grito, en la que se celebró el cumpleaños de Denisse, olería a los perfumes de todos los asistentes, de los que se fueron sin pagar, de los que pistearon sin procurar que sus pinches cervezas debían de pagar. De un “Long Island”, aguas minerales, micheladas y otras bebidas que ni sabíamos que existían y que a nuestra maldita cuenta vinieron a recalar. Fétido.
Si pudiera transmitir los olores que se percibían esa noche, olería nuestra bella bandera de México hediondisisimamente apestosa a cigarrillo, que usamos para llamar al mesero, la que usamos de micrófono, de apuntador, de baqueta, de símbolo para dar el grito y con la que con tantas cervezas encima, olvidamos gritar Viva México.
Si pudiera transmitir los olores que se percibían al salir del lugar, olería a la ira que provocaron todos los conchudos que no pagaron, olería al aliento alcohólico de los presentes, a una cumpleñera indignada por lo tranzas y aprovechados de algunos, olería al tufo del cigarrillo carcomerse nuestros ojos, olería a las manos de todos revisando los bolsillos, olería al peor de todos los aromas de esa noche que fue el de los bolsillos completamente vacíos. ¡Carajo!
Diana
P.d. Nunca dejen que más de 6 compartan su cuenta en cualquier antro, bar o lo que se le parezca.
jajajajaja.. no mams que coraje eso de la cuenta.. y como ya lo habia visto pasar antes, en mi cumpleaños NADIE se me fue sin pagar!! mmff!! (cuestion de estar de jodona pa ke no se les olvide y hacerle ojitos al mesero pa ke los tenga a todos checaditos)