Hace dos años me armé de valor, agarré unos cuantos pesos y le pedí a un amigo que saliendo del trabajo, me llevara lo más pronto posible hacerme de una vez por todas mi piercing. Nadie de los que habían escuchado la historia de “hoy si me lo haré” creían que se llegaría el día en que la jotolona y miedosa de la Diana se lo haría, pues hasta la fecha no tengo ni perforadas las orejas, menos me haría uno en donde yo tanto decía que lo quería.
A las 3:00pm en punto salí del trabajo y ahí estaba ya el vochito que me llevaría a mi cita no apartada con la aguja más grande y más larga que ha atravesado mi cuerpo en toda mi vida.
Iba nerviosa pero fingía no estarlo, tenía muchas dudas pero en voz alta pretendía dominar el tema y conforme íbamos llegando a mi destino pensaba que todo esto no era más que parte de un simple y sencillo proceso. (Confiesa, confiesa te ibas muriendo del miedo jodida)
Llevé testigos, mi hermana menor me acompañó para dar fe y legalidad de lo que me harían. Ella me rogó para que no le dijera a nadie que fue participe de mis locuras y como pueden ver, yo no cumplí mi promesa. Carolina “la verdura” me acompañó.
Me mostraron decenas de piercings de diferentes colores y tamaños, escogí uno plata+rosa barbie que decía “eat me”, muy feo, muy naco, muy guarro, pero era el más decente de todos. Lo pagué y subí unas diminutas escaleras y ahí estaba, el batito buen rollo poniéndose los guantes, indicándome con la mirada que me sentara y que me dejara de mariconadas. Y eso hice, mientras él desinfectaba los instrumentos. Me senté y las dudas comenzaron a rondarme la cabeza, como me había pasado antes cuando abandoné la misma silla y me fui, como me sucedió cuando un amigo y yo nos perforaríamos juntos y terminé convenciéndolo de que no era la mejor idea. Todos esos recuerdos me revolotearon en la cabeza y llena de impotencia por tener siempre mis estúpidas turbaciones dije al carajo, ya es hora de vencer estos tontos miedos. El batito buen rollo estaba listo y yo sólo saqué mi lengua y le dije “lod quierod aquíd, que nod sed me vead mudcho” -ahí no se puede, tienes la lengua muy cortita y no puede ir tan atrás- me dijo muy en su papel al mismo tiempo en que me pedía que sacara la lengua de nuevo- adddddddddddddddddd- ese fue el sonido que hizo mi lengua antes de sentir que una aguja de 25cms me atravesaba mis palpitas gustativas frente a mis ojos.
No me lo esperaba, pensé que me marcaría con un plumón y me diría “ahí te va a quedar” o un “ok ya vamos a perforar” pero no, sencillamente tomó la aguja y la atravesó tan rápido que no me dio oportunidad de sentir pánico, de sentir ayyyyyyy ahí viene, de decir “me va a doler, me duele, me dolió”. ¡Nada! No sentí nada, no sentí miedo, no sentí dolor, simple y sencillamente el verla atravesada frente a mí me dejó perpleja y llena de paz.
-Sólo coloco esta bolita aquí y hemos terminado- me dijo el batito al mismo tiempo en el que retiraba lentamente la aguja.
-Listo, ya quedó morra te tomas unas pastillas anti inflamatorias cada 8 horas, te lavas de 5 a 7 veces en el día, no besos, no alcohol, no cigarros y pura papilla hasta que sientas que puedes tragar. –Me indicó el batito buen rollo mientras se quitaba los guantes y seguía cantando-
Para él, esto no era nada, era parte de su trabajo un tongue piercing más en su vida, en cambio para mí era un grito de júbilo interno inmenso y estaba llena de felicidad. Mucha adrenalina acumulada muchas cosas que decir, muchas ganas de… ¡no sé, pero carajo estaba muy pinches feliz!
-Gradciads- apenas y las gracias le pude dar, mi lengua ya estaba resintiendo al proceso al que la había sometido y comenzó a hincharse tanto que ya no podía hablar claro.
Compré unas Flanax que como su buen slogan dice "desinflanax el dolor", yogurt, jugos y un masking tape para taparme la boca, para que en lo que mi lengua sanaba no hablar y no dar pie a regaños en la oficina y más que nada en mi casa. Oh sí… mi casa.
Duré 2 días sin decirles que me había perforado la lengua y no hablaba nadita en mi casa, no salía de mi recámara y el secreto parecía seguir sin ningún tipo de amenaza hasta que mi hermana, “La Aceituna” entró a mi cuarto e intentó platicar conmigo. Yo hice el mejor esfuerzo por hablar y se me notó que traía algo atravesándome la lengua. Se espantó, le dió asco, que que loca estaba, etcétera y prometió guardarme el secreto. Y lo hizo.
Sin embargo, yo ya no pude más, al siguiente día me paré frente a mi papá y mi mamá y les dije no quiero que me regañen pero… acto seguido de que les mostré la lengua y creo que fue lo peor que pude hacerles en lo que llevo de vida. Mi papá se puso como loco, mi mamá decía una y otra vez “no lo puedo creer, no lo puedo creer” y como si les hubiera confesado que estaba embarazada de trillizos con sida y que el padre era un transexual y que pretendía irme a vivir con él / ella y drogarme de por vida me regañaron como nunca, como nunca, pero COMO NUNCA en mi vida. Tal fue el coraje de mi padre que dejó de hablarme por casi 3 meses, no comía conmigo, no se despedía de besito, dejó de apoyarme con la maestría, no quería ni verme ni en pintura.
Tuve muchos chantajes desde los sentimentales hasta los económicos. Todos mis ahorros para mi cámara fotográfica profesional se fueron al carajo y tuve que usarlos para pagar la escuela y las sopitas que tenía que comer, en lo que sanaba la herida de la perforación, en lo que sanaba la herida que le había hecho a mi papá.
Pero ni todos los chantajes del mundo pudieron contra mis ganas de tener lo que tengo actualmente en mi lengua, a dos años de haberme hecho la perforación sigo feliz de la vida y muy contenta de haberlo hecho. He comprado piercings de varios colores pero mi favorito sigue siendo el que me regaló mi hermana en navidad, el plateado, me he tragado sólo uno en todo este tiempo y para mi suerte fue frente a mi papá, el cual no se resigna y sigue haciéndome comentarios de que me lo quite. Pero no importa, yo sólo lo escucho y trato de que no me vea sacándole la lengua cada que puedo y divertirme de lo lindo como lo hago siempre con el.

uuyyy yo con solo verlo me duele, con decirte que ni a las inyecciones le entro, no no no no, a las agujas de lejitos :-)
besitos y amapuchones