Ely salió del baño y con un gesto de descontento exclamó: -¡Huele mejor el baño que la oficina!-
Tomé rápidamente mi herramienta número uno de trabajo y rocié un poco de aromatizante alrededor de los escritorios y el resto de la oficina.
*Pssssssttt* *Flissssshhh* *Cuis* *Puashhh…*
Esos fueron los últimos sonidos del segundo bote de “absorbe olores” que usamos en la oficina. Ya van dos botes en semana y media que nos terminamos y es el colmo, yo ya no aguanto la pestilencia, no puedo entender como una persona mayor de 25 años no tiene los hábitos de higiene básicos. Nunca, nunca de los nuncas me había tocado tener un compañero hediondo que no se bañara, al que por el respeto -que no se merece pero por mi misericordia superficial- lo llamaremos Rancio.
No es mentira, tampoco es exageración, el día que fui a entrevista de trabajo las muchachas me dijeron que todo era color de rosa en la oficina a excepción del Rancio, que hedía demasiado y que a veces era insoportable. Yo pensé que eran niñerías de ellas, que estaban siendo muy crueles, pero no, en realidad el Rancio HIEDE peor que una alcantarilla.
A estas alturas quizás digan “que mala Diana quizás está enfermo y tú lo estás juzgando” a lo que respondo: Ni madres. Es puerco porque es puerco, el jefe ya habló con él antes de que yo entrara a trabajar y “quesque” ya se iba asear y no lo ha hecho. Hay días que huele a ropa remojada con cebo, otros días huele a caca con sudor, otros días nada más huele a “algo indescriptible” todo esto acompañado de su muy, pero muy visible capa de masilla de 5 milímetros de espesor, que se deja ver cada que abre la boca.
Esta semana en particular, el Rancio se pasó, sobrepasó los límites de lo tolerable y el hijo de toda su mommy olía a todo lo anterior dicho elevado a la tercera potencia en el infinito universo del cosmos espacial en el que vivimos, o séase le hedía TODO. TODITO, TODOTE.
Con sólo pasar de su asiento al baño dejaba un aroma suspendido en el aire horroroso. Cada 10 minutos ahí me ven echando aromatizante en la oficina, que en un principio era sólo “aroma” pero nuestro jefe, al ver que el muchacho realmente está muy sucio optó por comprarnos 3 botes de aromatizante ABSORBE OLORES ANTIBACTERIAL que mata el 99.99% de los gérmenes, y es que al jefe ya le daba miedo agarrar una pinche enfermedad con ese nido de infección ambulante.
El viernes el infeliz del Rancio llegó puntual. La señora de la limpieza nos tenía a todos en la recepción porque estaba terminando de trapear, y yo lo tenía a unos 4 metros de distancia. El Rancio apenas tenía unos 0.00001 segundos en la oficina y ya hedía espantoso. Se me comenzó a revolver el estómago y quería correr por el bote de aromatizante, pero no se podía, no se podía… Quería tomarlo y rociárselo completo, después echarme unos cuantos mililitros en la nariz y empacharme con el aroma a mata gérmenes. Pero no se podía, no se podía… el piso seguía mojado y el Rancio estaba parado muy cerca de mí, muy cerca de mi nariz que sentía que en cualquier momento se me caería a pedazos. ¡Qué hediondera!
Ya no sabemos que vamos hacer con él, no entiendo como una persona de su edad no puede captar que APESTA. El miércoles vino una persona del D.F. a trabajar con los programadores y al pobre del muchacho lo encerraron en la oficina con el Rancio. Él sin saber comentó “huele muy feo” y el Rancio, corrección: el cínico del Rancio le respondió “tendré que bañarlos a todos” ¿se dan cuenta? ¡Huye de la realidad! ¡Tiene el cinismo de poner a duda los hábitos de higiene de los demás cuando es él la única persona que no se baña en toda la oficina o quizás en toda la pinche ciudad! No lo comprendo, de verdad que no lo comprendo… No sé que haremos con él. No lo sé…
A veces pienso sino agarra la onda de que hiede, pues cada que pasa rocío aromatizante, o que siempre intentamos tener la puerta de su oficina cerrada, o que se pregunte asimismo porque Diana siempre se lleva la mano en la nariz cada que me pongo a su lado. Digo yo ¿no lo dudará ni tantito? No lo sé, a veces creo que soy muy cruel y otras veces pienso que tengo el derecho de defender de cualquier tipo de ataque a mi muy sensible sentido del olfato con los escudos que tenga al alcance.
Ahora me pregunto, si así huele en verano ¿qué será de nosotros cuándo llegue el invierno y que se presta para “no bañarse por el friíto"?
Buaaaaaaa iré haciendo mi cartita: “Querido Papá Noel de navidad tráeme un trailer de aromatizante marca Glade y una nariz nueva”
Diana
Mi estimada Diana, te acompaño en tu dolor, es una pena tener que tolerar "situaciones" como esa, sería bueno que buscaran la manera de hacerle saber al "Rancio" lo mucho que les molesta su "actitud", creo que la tolerancia se aplica a la gente que tiene respeto por los demás, es obvio que el no tiene ni respeto por simismo, pueden hacerlo de una manera muy diplomatica o decirselo "Al chile ... etc etc." al menos traten de sacar su frustración.
ESTO ES LA GUERRA