
Terminó la primera semana en mi nuevo empleo. Aun siento esa “pena” por preguntar ciertas cosas o pedir favores. Siempre tengo dudas en donde están “x” archivos, cómo está diseñado cierto template, entre otras. En estos cinco días ya me grabé los nombres de todos, aunque muchos aun no se saben el mío. Ha sido una semana tranquila, relajada con pequeños conflictos de dónde y cómo carajos estacionar el auto, pero no ha sucedido ningún rayón o un golpe de que preocuparse.
De mis compañeros de trabajo no puedo decir mucho, desagraciadamente los hombres y las mujeres no conviven mucho entre ellos por lo que siempre están aislados unos de los otros y no existe tal compañerismo de trabajo. Es chistoso, como chocan entre ellos. Parece que se tratara de un viejo matrimonio con fuertes problemas de empatía. Cuando las mujeres comienzan a platicar, los hombres cierran fuertemente la puerta en una señal de “cállense”. Cuando los hombres van al OXXO por chulerías no les dicen a ellas. Por su parte, las mujeres se comparten la comida y todos los viernes una le lleva comida a todas como parte de una ronda culinaria.
Mi jornada laboral termina a las tres de la tarde, la hora más candente en esta ciudad, en la que mi piel se pone roja, el sudor comienza hacerse presente, y mi garganta se seca como el resto de la vegetación que intenta adornar los Bulevares. Conduzco aprisa para llegar a mi casa. Tengo el mismo disco de The Gathering puesto desde que tengo el chingado estéreo, pero no me importa, me relajan mientras subo por la Reforma para llegar en menos de 7 minutos a mi casa. ¡Eso es lo que adoro de mi nuevo trabajo! Distancia / Tiempo.

Diana
Hola..! que bueno que te va bien en el trabajo... siempre es divertido conocer gente nueva.... bien por ti, espero que todo siga bien...
saludos..!